En 1977, la NASA lanzó al espacio algo más que una misión científica. A bordo de las sondas Voyager 1 y Voyager 2 viaja un disco bañado en oro con sonidos, saludos, música e imágenes que resumen quiénes somos como especie.
El proyecto, impulsado por Carl Sagan, no pretendía demostrar poder tecnológico, sino identidad: el sonido del mar, una risa, Bach, Chuck Berry, 55 idiomas diciendo “hola”.
Una cápsula cultural lanzada al vacío interestelar.
Un mensaje que quizá nadie escuche…
O quizá sí.
¿Si tuvieras que resumir a la humanidad en una hora, qué enviarías tú?