En 1999, cuatro italianos se lanzaron al Atlántico en coches adaptados para flotar, decididos a cumplir el sueño imposible de su padre, Giorgio Amoretti. Sin motor, sin timón y dejándose llevar por las corrientes, iniciaron una travesía que duraría 119 días.
En mitad del océano, quedaron incomunicados al fallar el teléfono satelital. Y mientras resistían tormentas, aislamiento y desgaste extremo, su padre fallecía en tierra firme. La familia decidió no decírselo para no quebrar su determinación.
Solo dos llegaron al Caribe. En la orilla los esperaba su familia… incluidos los hermanos que abandonaron antes la expedición. Allí supieron la verdad.
Una historia real sobre promesas, silencio y la obstinación humana frente al océano.