Muchas veces imaginamos el pecado como algo que ocurre de golpe, pero lo cierto es que la mayoría de las caídas, no son un evento repentino, son un proceso sutil, progresivo y silencioso, y muchas veces comienza con una simple mirada.
Muchas veces imaginamos el pecado como algo que ocurre de golpe, pero lo cierto es que la mayoría de las caídas, no son un evento repentino, son un proceso sutil, progresivo y silencioso, y muchas veces comienza con una simple mirada.