Quizá sepamos exactamente lo que tiene que ocurrir, dónde tiene que ocurrir y lo que necesitamos que Dios haga en nuestra vida, y cuando sabemos específicamente lo que tiene que ocurrir, tenemos que tener herramientas para orar. Ciertamente Dios puede usar a cualquier persona que esté en autoridad sobre nosotros pero para conseguir que Él nos abra la puerta hacia donde queremos llegar, tendrá que mover sus voluntades.