¿Cuáles son las dos conversaciones más placenteras que podemos llegar a tener? Jesucristo enseñó con estas palabras: No mires la paja que hay en el ojo ajeno, más bien ocúpate de la viga que tienes dentro. Cuando nosotros nos enfocamos en ésas dos conversaciones, nos desviamos del propósito poderoso: Darnos la oportunidad de no justificar nuestras intenciones.