A veces, el silencio de Dios deja espacio para hacernos muchas preguntas. La vida de José, el padre adoptivo de Jesús es un ejemplo de ello y podemos hacernos preguntas acerca de él, sin embargo, sus acciones fueron cruciales. Aquella noche del nacimiento de Jesús, todo era incierto, sin embargo, él siguió obedeciendo.