Debemos comprender que el corazón de Jesús fue puro. El apóstol Pedro le describió como un cordero sin mancha y sin contaminación. Así lo dice 1 Pedro 1:19. Y el apóstol Juan concluyó: No hay pecado en Él. Si hay alguien confiable en la tierra es la persona de Jesucristo, su corazón es pacífico.