Jesús nos enseña que el fundamento de la moral cristiana se encuentra en el amor.
Amar a Dios y a los hermanos es respuesta al amor de Dios que nos amó primero.
Podemos preguntarnos:
¿Me detengo a pensar sobre el Cielo?
¿El Cielo es para mi una realidad que
condiciona mi modo de vivir aquí y ahora? ¿Qué es el cielo para mí?