El profeta Jonás fue llamado a Nínive y no quiso ir; tuvo que pasar por diversas situaciones antes de cumplir con lo que Dios había mandado, conocemos la historia de lo que le sucedió al profeta. Hay personas que están en el barco de nuestra vida que nos impiden avanzar, que son obstáculos, o por el contrario, quizá seamos quienes estemos impidiendo que alguien llegue a su destino. Todos tenemos un Jonás que nos esté impidiendo, y tendremos que lanzarles a que no estén más allí por doloroso que sea.