Hoy reflexionamos sobre la importancia de ser honestos con nuestras emociones ante Dios. No se trata de esconder o reprimir lo que sentimos, sino de abrir nuestro corazón a quien puede manejar nuestras verdades más profundas.
Hoy reflexionamos sobre la importancia de ser honestos con nuestras emociones ante Dios. No se trata de esconder o reprimir lo que sentimos, sino de abrir nuestro corazón a quien puede manejar nuestras verdades más profundas.