Después de todo lo que sucedió aquel día de la crucifixión, llega el sábado, ése sábado donde todos se preguntan: ¿Y ahora qué? Es ese momento en la vida donde nosotros mismos nos hemos preguntado ¿Y ahora qué? Donde no hay respuestas, donde hay muchas preguntas pero son tan abrumadoras y llegan a ser como flechas a nuestra mente que no se logra dar orden a las preguntas, es el sábado del silencio.