Si volvemos atrás, adentrándonos en el desierto, al pie de una montaña que humeaba de pasión. Las primicias no son impuestos, sino una historia de amor. Hay una enseñanza que cambia todo el panorama, Dios saca a su pueblo de Egipto no para tener esclavos sino para casarse con su esposa. Al entregar la Ley, está entregando un pacto matrimonial.