En la medida que estemos unidos a Dios siempre tendremos amor del cual brotarán las buenas obras.
Podemos preguntarnos:
si hoy Jesucristo viniera a nuestro encuentro, ¿nos encantaría con las llamas encendida?
¿Qué hemos hecho con el amor que derramó en nuestro corazón en cada Eucaristía?