Precisamente la tarjeta de presentación que empleó Juan, al mostrar a Jesús a los que le seguían, era llamarle el que quita el pecado del mundo. Juan, cuando presenta a Jesús, dice: Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Jn 1, 29).
Jesús es el Cordero que moriría por Pascua. Esa fiesta judía se celebraba cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo de su esclavitud en Egipto.