El año litúrgico acaba con la fiesta de Cristo Rey. Porque Jesús es el Señor de la Historia.
Por eso hoy le decimos a Dios:
–Haz que todo, sirva para que realices tu reinado de amor (cfr. oración colecta).
Efectivamente, todo sirve a Dios, no sólo las cosas que llamamos buenas. Incluso los personajes más siniestros acaban sirviendo para que el Señor realice el bien.