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Convertir una idea en ingresos reales es uno de los grandes desafíos de cualquier emprendedor. Muchos proyectos nacen con entusiasmo, pero se quedan en el camino cuando llega el momento de validar si realmente funcionan en el mercado. Maximiliano Ríos, contador, CEO y cofundador de F&G Finance and Growth, trabaja a diario con empresas que buscan dar ese salto y tiene una mirada muy clara sobre qué marca la diferencia entre un proyecto que queda en intención y uno que empieza a generar dinero de verdad.
Para Maximiliano, el primer paso no es la perfección, sino la acción consciente. Salir al mercado implica asumir riesgos, pero no de forma impulsiva. Como él mismo explica, "cuando te lanzas al mercado, hay que probar con riesgos medidos". Esa prueba inicial es clave para entender si existe demanda real y evitar errores costosos antes de escalar.
En el caso de los productos, Maximiliano es directo: antes de optimizar procesos o buscar al proveedor ideal, hay que validar la venta. "A la hora de vender bienes, debemos agarrar un producto, arriesgar y salir a venderlo", subraya. Y agrega un punto crítico que muchos pasan por alto: "Antes de buscar el mejor proveedor y lugares de venta para el producto, tenemos que probar si se vende, porque lo peor que nos puede pasar es quedarnos con todo el inventario y que no se mueva". La validación temprana evita pérdidas y permite ajustar el rumbo a tiempo.
Pero vender no alcanza si el negocio no tiene una base financiera sólida. Maximiliano remarca que el crecimiento real aparece cuando se deja de perder tiempo en tareas que no generan impacto. "Dedicar tiempo a cosas que no dan resultados no es rentable", asegura. Desde su experiencia, hay dos pilares que sostienen cualquier emprendimiento una vez que el producto existe: "Las finanzas y la parte comercial". Sin ese equilibrio, el proyecto se vuelve frágil.
El control del dinero es otro punto central. Maximiliano insiste en la importancia de anticiparse y no improvisar: "Debes tener ordenado tu flujo de caja y los márgenes, es decir, saber previamente si te va a faltar dinero". Su método es claro y práctico: "Lo que me funciona es tener organizado el flujo de dinero semanalmente, saber cómo en esos 7 días voy a cubrir los costos". Esta mirada permite detectar problemas antes de que exploten y tomar decisiones con información real.
Además, advierte sobre un error muy común en etapas tempranas: descuidar las obligaciones impositivas. "Lo que muchas veces se deja de pagar es la carga impositiva, pero hay responsabilidades impositivas para los empleados y la empresa que no debemos abandonar porque es lo primero que nos trae problemas de gastos y puede frenar la productividad de la mano de obra", afirma. Ignorar este aspecto puede poner en riesgo todo el proyecto, incluso cuando las ventas empiezan a aparecer.
Para sostener ingresos en el tiempo, Maximiliano propone pensar el flujo de caja de manera estratégica: "Lo ideal para tener un flujo de caja sano es adelantarte el mes anterior para pagar mínimamente la parte operativa". Afianzar esa base permite luego tomar mejores decisiones: "Es asegurarte de tener en orden la parte operativa y luego puedes pensar en reinvertir en stock".
Convertir un emprendimiento en ingresos reales no es cuestión de suerte ni solo de ideas brillantes. Como plantea Maximiliano Ríos, se trata de probar, medir, vender y ordenar. Cuando el riesgo es consciente, el flujo de dinero está bajo control y las decisiones se toman con números sobre la mesa, el proyecto deja de ser una apuesta y empieza a transformarse en un negocio sostenible.
Instagram: @maxirios.cpn
By Carlos Alvarez5
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Convertir una idea en ingresos reales es uno de los grandes desafíos de cualquier emprendedor. Muchos proyectos nacen con entusiasmo, pero se quedan en el camino cuando llega el momento de validar si realmente funcionan en el mercado. Maximiliano Ríos, contador, CEO y cofundador de F&G Finance and Growth, trabaja a diario con empresas que buscan dar ese salto y tiene una mirada muy clara sobre qué marca la diferencia entre un proyecto que queda en intención y uno que empieza a generar dinero de verdad.
Para Maximiliano, el primer paso no es la perfección, sino la acción consciente. Salir al mercado implica asumir riesgos, pero no de forma impulsiva. Como él mismo explica, "cuando te lanzas al mercado, hay que probar con riesgos medidos". Esa prueba inicial es clave para entender si existe demanda real y evitar errores costosos antes de escalar.
En el caso de los productos, Maximiliano es directo: antes de optimizar procesos o buscar al proveedor ideal, hay que validar la venta. "A la hora de vender bienes, debemos agarrar un producto, arriesgar y salir a venderlo", subraya. Y agrega un punto crítico que muchos pasan por alto: "Antes de buscar el mejor proveedor y lugares de venta para el producto, tenemos que probar si se vende, porque lo peor que nos puede pasar es quedarnos con todo el inventario y que no se mueva". La validación temprana evita pérdidas y permite ajustar el rumbo a tiempo.
Pero vender no alcanza si el negocio no tiene una base financiera sólida. Maximiliano remarca que el crecimiento real aparece cuando se deja de perder tiempo en tareas que no generan impacto. "Dedicar tiempo a cosas que no dan resultados no es rentable", asegura. Desde su experiencia, hay dos pilares que sostienen cualquier emprendimiento una vez que el producto existe: "Las finanzas y la parte comercial". Sin ese equilibrio, el proyecto se vuelve frágil.
El control del dinero es otro punto central. Maximiliano insiste en la importancia de anticiparse y no improvisar: "Debes tener ordenado tu flujo de caja y los márgenes, es decir, saber previamente si te va a faltar dinero". Su método es claro y práctico: "Lo que me funciona es tener organizado el flujo de dinero semanalmente, saber cómo en esos 7 días voy a cubrir los costos". Esta mirada permite detectar problemas antes de que exploten y tomar decisiones con información real.
Además, advierte sobre un error muy común en etapas tempranas: descuidar las obligaciones impositivas. "Lo que muchas veces se deja de pagar es la carga impositiva, pero hay responsabilidades impositivas para los empleados y la empresa que no debemos abandonar porque es lo primero que nos trae problemas de gastos y puede frenar la productividad de la mano de obra", afirma. Ignorar este aspecto puede poner en riesgo todo el proyecto, incluso cuando las ventas empiezan a aparecer.
Para sostener ingresos en el tiempo, Maximiliano propone pensar el flujo de caja de manera estratégica: "Lo ideal para tener un flujo de caja sano es adelantarte el mes anterior para pagar mínimamente la parte operativa". Afianzar esa base permite luego tomar mejores decisiones: "Es asegurarte de tener en orden la parte operativa y luego puedes pensar en reinvertir en stock".
Convertir un emprendimiento en ingresos reales no es cuestión de suerte ni solo de ideas brillantes. Como plantea Maximiliano Ríos, se trata de probar, medir, vender y ordenar. Cuando el riesgo es consciente, el flujo de dinero está bajo control y las decisiones se toman con números sobre la mesa, el proyecto deja de ser una apuesta y empieza a transformarse en un negocio sostenible.
Instagram: @maxirios.cpn