VOCES NUEVAS.
Gritan en plazas,
en redes, en los parques,
sus palabras son viento que rompe muros,
ríos que arrastran la inercia de generaciones pasadas,
y llamas que iluminan lo que otros quieren apagar.
No esperan permiso,
saben que la libertad se conquista
con la voz y la acción, con coraje y resistencia,
que el silencio heredado sólo perpetúa la injusticia,
y que la sociedad cambia cuando se escucha.
Cada voz que se levanta
rompe el silencio heredado,
es una llamada a no conformarse,
un desafío a la indiferencia
un puente para quienes aún dudan en hablar.
La juventud enseña que el cambio es posible con nuestra voluntad,
sus manos y sus palabras sostienen la memoria,
su impulso nos recuerda que la historia
no la escriben los poderosos para su provecho,
sino los que se atreven a levantar la voz.
Gritan en plazas, parques y en las redes,
su verbo es viento que derriba muros,
caudal que arrastra inercias del pasado
y llama fiel que alumbra lo oscurecido.
No piden el permiso de los hombres,
pues saben que el derecho se conquista
con el valor que rompe las cadenas,
lejos de un miedo que nos hizo mudos.
El viejo estruendo de un silencio antiguo
ya no detiene el paso del mañana;
la herencia de callar ante el agravio
es una sombra que hoy se desvanece.
Cada palabra es puente y es refugio,
un desafío al rostro de la inercia,
y el eco de una voz que se levanta
invita al timorato a ser valiente.
La juventud instruye con su entrega,
nos muestra que el mudar es un destino
si la voluntad se vuelve nuestra guía.
Sus manos hoy sostienen la memoria,
la misma que el poder quiso robarnos;
la historia no la escriben los tiranos,
sino aquel que se atreve a dar su nombre
frente a la injusticia que nos hiere.
No es solo ruido lo que el aire lleva,
es la semilla de un país distinto,
un despertar que busca la cordura
entre los restos de un ayer dormido.
Quien hoy escucha aprende que la vida
no es el trofeo de quien oprime,
sino el espacio de la paz ganada
donde la voz del otro es nuestra casa.
Mi consejo es:
Defiende tu libertad pues la libertad
no es un regalo que se recibe, sino un músculo que se ejercita, no permitas que el silencio de tus padres se convierta en tu propia celda; entiende que tu palabra es la herramienta más poderosa para moldear la realidad.
Escucha, escúchame, y escucha también a los que estuvieron antes para no repetir sus errores, pero habla con la fuerza de quien sabe que la historia es un libro abierto que solo se escribe con la tinta del coraje y la verdad, aquel que calla otorga el espacio para su propia desdicha; aquel que habla, aunque su voz tiemble, ya ha comenzado a vencer.
Chema Muñoz©