–Jesús, haz que el fundamento de mi personalidad sea la identificación contigo.
Lo pedimos al Señor, porque una de las necesidades más imperiosas que tenemos los hombres es la de identidad. No somos clones, cada uno tiene su personalidad.
Cada ser humano es distinto. El Señor nos quiere como somos, y de alguna forma nosotros buscamos afianzar nuestra personalidad.