Jesús recibe la unción del Espíritu Santo en el momento del Bautismo, por eso es el Ungido, el Cristo, que habían esperado las personas piadosas de Israel.
En la vida del Señor, el Bautismo es un momento de especial trascendencia. El cielo se rasga para manifestar la personalidad del Hijo de Dios. En el Bautismo aparece toda la Trinidad desvelando el misterio más grande de nuestra fe.