En esta época que estamos viviendo, en la que la vida de los más pequeños de la casa se ve bombardeada por el ruido de las nuevas tecnologías, exceso de información y exigencias por parte del entorno, puede resultar de ayuda practicar la atención en “no hacer nada”. Se trata de llevar la atención a la respiración por unos minutos y no tener que conseguir ni lograr nada. De esta forma, los niños se relajan y aprenden que para sentirse bien no siempre es necesario hacer algo, a veces es suficiente con dejar de hacerlo.