El corazón de Jesús, aquel que se abaja hacia los más miserables, te espera.Jesús te espera para que le cuentes tus enfermedades. Es el único que puede sanarte. Pidamos al Señor y a su Madre dolorosa por esta juventud adormecida, por esos corazones que se arrastran por el polvo, sin pensar que el corazón misericordioso del Señor es el único que puede sanarlos.