Las botas de cow-boy entrecruzadas sobre la mesa; el vaso de whisky en la mano. Desde la ventana, una luz mortecina mancha aún parte del suelo. Tras un día cansado pensamos en voz alta.
¿Qué es la autoridad narrativa compartida? ¿Es esto nuevo? ¿De dónde viene? ¿Hay varios niveles de comunión? ¿Vale para todas las mesas?
Pero hoy no se trata tanto de dar con la respuesta como de divagar por el placer de hacerlo. Cae la noche en la oficina del sheriff y ya no hay licor en la botella. Seguiremos dándole vueltas. Otro día...