No es extraño que Juan se desconcertara, y que mandase preguntar al Señor qué significaba todo lo que estaba ocurriendo.
Por eso pregunta: –«¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?» (Mt 11,3).
Lo mismo tenemos que hacer nosotros cuando nos desconcertamos: ir al Señor y preguntarle en la oración.