Sé,
que el camino se vacía en varios tramos,
que en algunos la multitud lo redime,
que te acompañan a veces las palabras,
lo sublime, a veces la ordinariez,
que el engaño viene siempre con esa cara bonita
esa voz que te limita la mirada, el movimiento,
que te quedas sin aliento con solo sentir que sientes.
Sé,
que se despeja la mente,
se seduce el corazón y no sé por qué razón
perdemos la autonomía
ya sé que no es cosa mía la locura del amor
aunque por esa razón estoy vivo todavía.
¿Donde estarán los amores
que doblegaron mi alma en algunas ocasiones?
¿ donde los besos que di sin merecer mi saliva?
sé que si alguno está vivo a pesar de los pesares
recordaran los altares donde mis brazos subieron
los amores que se fueron, los defectos que tuvieron,
lo que me hicieron sufrir,
por eso mismo les di con la puerta en las narices,
por creerse como un Dios o creerse unas vestales,
por cerrar sus ventanales cuando les llamé a la puerta
o por correr las cortinas y ocultar su corazón
tapando la sinrazón que por su intención tenían,
cuando solo ellos bebían la falsedad en su boca,
la mentira en la palabra, todos los abracadabra
que practican por doquier para beberse la sangre
de quien no quieren querer.
El desamor no perdona cuando se mata al amor,
se atrinchera temeroso tras los dolores del alma,
trata de buscar la calma hasta ahuyentar la verdad,
Y se enrosca cual serpiente enterrado en el fracaso.
No me quisiste aquel día, cuando te entregué la luna
ahora deseas el recuerdo de cuando a su luz de plata
te ofrecí vivir de nubes desde nuestra juventud.
Mi piel recibe el aroma de los besos que da el viento,
tu piel dibuja el lamento por dejar huir el momento
en que te ofrecí mi piel.
Chema Muñoz ©