El Espíritu de recogimiento y la vida contemplativa que hemos de vivir para ser santos se opone a la dispersión. Para ganar las batallas se requiere concentrar las fuerzas en un punto.
El Espíritu de recogimiento y la vida contemplativa que hemos de vivir para ser santos se opone a la dispersión. Para ganar las batallas se requiere concentrar las fuerzas en un punto.