Es un refrán que destaca la importancia de valorar lo que se tiene, cuando hay necesidad, no se exige se acepta lo que hay disponible sin quejarse, y se puede utilizar en situaciones donde existe la necesidad adaptarse a circunstancias difíciles.
Es un refrán que destaca la importancia de valorar lo que se tiene, cuando hay necesidad, no se exige se acepta lo que hay disponible sin quejarse, y se puede utilizar en situaciones donde existe la necesidad adaptarse a circunstancias difíciles.