Durante el pasado medio siglo el gusto popular de México ha cambiado significativamente pero también hay cosas que han permanecido inalteradas, entre ellas, el gusto por la "canción adolorida".
Nace el fenómeno de las "lolitas" cantantes encabezado por Britney Spears, surge la música lounge y con la aparición del iPod y la música de descarga digital, las preferencias se pulverizan. La industria musical como la conocíamos desaparece.
Tanto en Inglaterra como en los Estados Unidos resurgen las bandas prefabricadas que buscan darle batalla al rap y al Brit pop que vive su momento de gloria.
Año extraño donde el brit pop amenaza las costas norteamericanas sin colonizarlo y que lo mismo ve un éxito cantado en senegalés que la reunión de The Beatles con la voz de Lennon sonando desde ultratumba.
Dando tumbos la música popular parece no hallar un lugar bajo el sol. Aparecen y desaparecen géneros en semanas y, aunque pocas canciones ocupan el número uno, no se puede hablar de uniformidad.
Es el año de la "música alternativa", el "grunge", el "unplugged" y, en búsqueda de la legitimidad perdida, el regreso del rock. Será un retorno muy breve