¿Acaso tenemos que esperar a que la voluntad de Dios decida nuestra realidad o, a lo mejor, simplemente su voluntad es que cada uno de nosotros seamos los creadores de ella?
¿Acaso tenemos que esperar a que la voluntad de Dios decida nuestra realidad o, a lo mejor, simplemente su voluntad es que cada uno de nosotros seamos los creadores de ella?