Ya no soy ni silbo ni artificio
ni rastro ni evasión ni soy suceso,
estoy ahora elevándome sin peso
por azar por no abrazar mi precipicio.
Las luces que se van naciendo espanto
de domingo a domingo tras las persianas
se abren eternas casi a la fuerza
y la herrumbre se vierte a las mañanas.
cuatro paredes me abrazan como si fueran mi madre
a ella quiero volver al arenal de su pecho
al calor de aquellas tardes.
paredes que son mi lienzo, mi escritorio
mi sudario, mis recuerdos mis denarios
se me mueren las horas en la garganta
y se muere mi aliento sin la palabra.
ay yo quisiera matar desde la muerte
la muerte misma y vana
el reloj se adelanta y me ensordece
barrio de benalua, amarga y calla.
de amor como huracanes o de infiernos
no quiero descansar, quiero vencerte
¡ay! dolor y mis miedos por lo eterno
siendo mí libertad siendo mi muerte.
no me inflama la soledad por mi sino por ellos
tengo el cuerpo maltrecho, derramado
en la ausencia del lecho y de la leche
que por hambre y cebolla estas mamando
se me clava el paisaje como piedra en el rio
el fuego de tanto odio se enciende de un dolor frio.
no quiero claridad si no es tu frente
que comience mañana para olvidar las sombra
cerrar los ojos y amanecer sin gente
y recordarte siempre profunda y honda.
carcel sin culpa
culpo a los hombres no por palabras
culpo a sus corazones
por no tener los ojos dentro del alma
cuatro paredes me abrazan como si fueran mi madre
a ella quiero volver al arenal de su pecho
al calor de aquellas tardes.
Chema Muñoz©