59º - LEY DE ORO Y PAN DE PAJA.
Dictan leyes para todos,
pero la balanza siempre se inclina para ellos,
olvidamos que las manos que producen cortan los troncos
con los que se fabrican sus sillones y se barnizan los tronos.
Se suben los sueldos, y nos bajan la vida
cada política que ignora al ciudadano
es una grieta que amenaza al país,
entonces la protesta nace de la razón,
la conciencia de quienes sufren,
y la historia recuerda a los cobardes
que prometieron y nunca entregaron nada.
El pueblo olvida pronto, pero aprende rápido,
los decretos se imprimen en papel dorado,
pero las calles guardan las huellas de los olvidados
entonces se alza la voz em un grito de fuego,
cada protesta se vuelve un río que arrastra la indiferencia
la justicia no se compra ni se firma nace en las manos firmes
en corazones despiertos, en mentes despiertas en voluntades,
respetar al pueblo, es respetar la vida.
Sabemos que el frio no trepa a las alturas
pone máscaras de acero, se esconde en bambalinas,
paraliza vértices inalcanzables y mueve veletas
con los vientos que crea, no dejes que el frio
congele tus venas, el calor de tu corazón
puede más que los hielos que desean regalarte.
Ellos, los de siempre crean oasis donde danzan,
ríen y se alimentan tras de un telón de mentiras
hasta aburrirte y verte bostezar, esa es la droga que regalan
mientras desean llevarte a las cavernas de nuevo.
No te duermas en la sombra de sus palcos,
mira tus dedos gastados de labrar la tierra,
ellos solo cosechan el eco de tus lamentos
y se beben tus lágrimas.
Su teatro es de vidrio, se rompe con la verdad,
y esa verdad dormida es un susurro despierto
que derriba sus murallas de piedras de humo.
No cedas el paso al invierno que te venden,
ni al dolor que esconden como serpientes
mientras ellos se abrigan con tu propio sudor;
ese con el que al final mueren envenenados.
Enciende la lámpara que guardas en el pecho,
que no se apague nunca por los huracanes que lo intenten,
ni en las noches de silencio, ni por demonios del sueño
ni por maremotos que te lleguen al corazón.
Que no te canse el ruido de sus falsas monedas,
vale más tu palabra que todo su oro de paja,
huye de las mentiras que crean,
de las miradas que duelen, de esos hechos que recrean
momentos, lugares que nunca pisaste, palabras que no regalaste.
Camina con el paso firme de quien sabe adónde va,
descorre las cortinas, deja entrar la luz del día,
que la memoria no muerda tu lengua,
y que el mañana no sea refugio para sus trampas,
sino un mapa limpio que dibujen tus manos.
Has de saber que, quien ostenta el poder
suele olvidar que el trono se sostiene
sobre el suelo que otros cuidan, riegan, limpian a diario
y refuerzan cada noche mientras hacen que creas
que duerme el mal.
No permitas que el cansancio
o la falsa comodidad idiotice tu juicio,
la verdadera justicia no es un favor
que se concede desde los pisos más altos,
sino una dignidad que se cultiva
desde los sótanos de la conciencia.
Despierta, despierta y vive en la solidaridad
de quienes no se dejan congelar el alma.
Chema Muñoz©