Lo solemos advertir en este espacio: ojo con “argentinizarnos” y acostumbrar a la gente a vivir del Estado sin contraprestación alguna.
La razón por la que solemos ser reacios a la adopción de subsidios es porque no vemos un verdadero compromiso con la aplicación de un análisis previo exhaustivo sobre su necesidad, viabilidad, sostenibilidad y, sobre todo, su control de aplicación.