Era el primer reloj de mi vida. Lo miraba, volvía a mirarlo y levantaba la muñeca para que el sol se reflejara en la esfera. Hubiera ido corriendo hasta Nava solo para enseñárselo a mi hermano (qué envidia le hubiera dado).
Era el primer reloj de mi vida. Lo miraba, volvía a mirarlo y levantaba la muñeca para que el sol se reflejara en la esfera. Hubiera ido corriendo hasta Nava solo para enseñárselo a mi hermano (qué envidia le hubiera dado).