¿Realmente creemos que hay personas racistas y no racistas? ¿Es así de simple? Os propongo un viajecito hacia el interior.
¿Qué sentimos cuándo nos encontramos con una persona que tiene un color de piel diferente al nuestro, otra forma de ojos, de boca, otro olor, otro lenguaje? ¿Qué sentimos en nuestro fuero interno? ¿Nos atrevemos a decirlo? ¿Nos atrevemos a mirarlo?