Cuando Dios llama, y la persona quiere abrirse, Él nos limpia... con la Luz de la Verdad. Por eso se puede decir que la fe, la confianza en el Señor purifica el corazón.
Cuando Dios llama, y la persona quiere abrirse, Él nos limpia... con la Luz de la Verdad. Por eso se puede decir que la fe, la confianza en el Señor purifica el corazón.