Cuando conseguimos liberarnos del tiempo, vivir en la Presencia, comenzamos a gobernar nuestra mente de forma que podemos estar por encima de las circunstancias y adversidades que se nos presentan. Esa elevación nos permite preservar nuestro estado mental de paz y serenidad, de ecuanimidad, que a su vez propicia el agradecimiento. La gratitud es la oración más sencilla y efectiva, nos aleja del victimismo y activa la confianza en que todo va a estar bien. Ser capaces de liberar en nosotros esta actitud es clave para vivir la Identidad de Amor que nos habita.