Hemos liberado el tiempo, nos hemos enfocado en el eterno Presente para desde el bello instante del aquí y ahora, comenzar a activar nuestra Presencia, esa voz interior que nos llama a la atención y al cuidado, a responder de forma serena a nuestras experiencias a través de una observación ecuánime.
La observación nos va a ayudar en nuestro proceso de autoconocimiento para re-conocer nuestra Identidad verdadera y comenzar a vivir en coherencia con ese Amor que nos habita y nos invita a observar todo manifestación para honrarla y bendecirla, para trascenderla.