Cuando tu propósito es conocerte mejor a ti mismo, inicias un sendero hacia el centro del Ser que te sostiene. A través del silencio y la quietud, se activa la Presencia interior que nos habita y nos llama al recuerdo.
Cuando el Amor recobra el protagonismo y la atención que merece, nuestros pensamientos se rinden a la evidencia del poder que siempre habían poseído y que olvidamos al ceder nuestra atención a la ilusión de miedo.