Esta frase es una advertencia para no arriesgar el trabajo ni los ingresos, ya que perderlos pondría en peligro la capacidad de subsistir. Implica que hay que valorar el empleo y no ponerlo en riesgo por cosas triviales.
Esta frase es una advertencia para no arriesgar el trabajo ni los ingresos, ya que perderlos pondría en peligro la capacidad de subsistir. Implica que hay que valorar el empleo y no ponerlo en riesgo por cosas triviales.