70º - EL ECO DE LAS FÁBRICAS.
Los hornos rugen, las máquinas no descansan
y los obreros sudan mientras otros
se bañan en aguas termales,
cada engranaje es un latido del país,
cada tornillo, una canción de sacrificio.
A manos cansadas, corazones fuertes,
otros cualquiera canta su heroísmo cotidiano,
y el juglar siente la tristeza de su labor silente,
mientras el público brinda viendo el espectáculo
las fábricas producen la riqueza que nunca comparten.
El humo sube, la mentira baja es fácil, mentir no cuesta nada,
mientras el que trabaja invisible sostiene ciudades enteras,
y la dignidad crece en los gestos que nadie registra.
El mundo debería inclinarse ante estas vidas
que, sin espada ni corona, enfrentan la injusticia diaria
y construyen lo que otros solo prometen a miles con mentiras.
El esfuerzo canta, sus lujos callan y los esconden,
y mientras los ladrones duermen en camas de seda,
el sudor del pueblo riega los cimientos del mañana,
aquellos que ignoran al que roba a manos llenas,
olvida el latido del país, quien lo saben y reconocen,
deshonran nuestra historia.
Chema Muñoz©