Las nuevas generaciones no creemos en las instituciones tradicionales, cuestionamos el sistema financiero, desconfiamos de los medios de comunicación, la educación tradicional no es atractiva para nosotros y estamos muy lejos de confiar en los políticos.
El cambio de paradigma se está dando en todos los ámbitos de la vida en sociedad y somos los más jóvenes quienes lo estamos empujando. Las élites nos quieren hacer creer que no, que el mundo está jodido y que el único camino que existe es ese donde ellos ponen las reglas, donde ellos controlan las instituciones y donde ellos deciden el destino de cada uno de nosotros.