"Relaciones laborales: Denuncia a San Cayetano". Porque seamos sinceros, en este país, para que el sistema funcione, hasta los santos tienen que sentarse frente a un abogado de Recursos Humanos.
Saborido disecciona con un bisturí oxidado esa costumbre tan nuestra de pedirle milagros al trabajo y terminar denunciando al que nos da el pan (aunque el pan esté duro). Si alguna vez sentiste que tu jefe te pide "poner el pecho" como si fueras un mártir cristiano pero te paga como si fueras un extra de una película muda, este análisis es para vos.
"Al final, lo que nos enseña Saborido es que somos una sociedad tan creativa que logramos convertir la fe en un ítem del recibo de sueldo. Queremos que el trabajo sea nuestra familia, pero a la primera de cambio mandamos a San Cayetano al SECLO porque no nos pagó las horas extras de la iluminación divina.
La gran ironía es esta: Vivimos pidiendo laburo como un milagro y, cuando lo tenemos, lo tratamos como una maldición. Estamos tan perdidos que ya no sabemos si vamos a la iglesia a rezar o a dejar un currículum con pretensiones salariales de arcángel.
Pero decime vos, que seguro estás mirando esto en horario de oficina: ¿Tu jefe es un santo que hace milagros con tu sueldo o es el primer candidato a que le claves una denuncia por precarización espiritual? ¿A qué santo le rezás vos para no renunciar mañana mismo? Dejanos tu confesión (o tu queja sindical) en los comentarios."