81º “EL ÉTER DE LA CIUDAD.
Las luces de neón parpadean
sobre charcos de lluvia negra,
los políticos se peinan con espejos de promesas vacías.
Rembrandt deseaba pintar el mundo
como un infierno luminoso,
y Baudelaire ansiaba oler el perfume
de la decadencia que gotea
sobre calles donde los niños buscan pan
y no encuentran más que sombra.
El oro brilla, el barro huele y duele,
cada discurso vacío es un golpe,
cada sonrisa falsa, un eco de indiferencia.
Pero los obreros construyen, los maestros enseñan,
los enfermeros sostienen la vida con manos que no temen, y la ciudad, aun herida, late gracias a ellos.
El poder sube, la justicia camina,
cada anciano que recuerda su infancia,
cada joven que lucha, son pilares invisibles
que sostienen la ciudad entre sombras,
mientras los tronos dorados celebran
con copas vacías, el pueblo mientras escribe epopeyas que nadie podrá borrar jamás.
La luz persiste, el oro engaña,
las calles hablan con voces silenciosas,
los muros guardan historias,
y cada gesto cotidiano de amor y resistencia
es un himno que desafía a la indiferencia y a la corrupción.
El pueblo vive, los poderosos mienten,
quien gobierna con ego, olvida que el pueblo sostiene la ciudad, y que el respeto y la solidaridad son la verdadera luz.
Chema Muñoz©