Muchas conversiones han tenido lugar al ser conscientes de la Verdad. Alguien nos la comunicó y nos sentimos desarmados ante Ella.
Así le sucedió a la mujer Samaritana junto a un pozo, a san Pablo en las puertas de Damasco, a san Josemaría ante las huellas de unos pies descalzos... Podíamos seguir citando ejemplos, pero lo que siempre se repite es que se revela lo que somos, y notamos que alguien da en la diana del alma.
Cada uno podría contar su historia, yo, la mía...