85º “El Último Canto de la Ciudad”
El tiempo consume los muros de mármol,
las promesas se deshacen como humo en la lluvia,
y los poderosos se marchitan mientras el pueblo sigue.
Nerón hubiera visto la ciudad en llamas de visión,
cualquier animal hubiera olido su decadencia con amor y rabia,
y yo canto a los que sostienen la historia:
los invisibles que trabajan, aman y resisten.
El oro cae, la justicia persiste,
cada gesto de solidaridad, cada acto de esfuerzo,
cada sonrisa que ilumina la miseria,
es la verdadera eternidad que gobierna la ciudad.
El poder es pasajero, el pueblo, eterno,
los muros de la ciudad recuerdan manos que levantaron sueños,
y cada plaza vacía guarda historias que el lujo no puede comprar.
Los maestros enseñan, los obreros construyen,
y los enfermeros sostienen vidas que nadie premia en los periódicos.
La sombra huye, la luz resiste,
mientras los políticos suben y bajan en sus tronos de oro,
los invisibles escriben epopeyas de justicia cotidiana,
y cada acto humilde de amor transforma el barro en futuro,
cada gesto solidario desafía la indiferencia del poder.
El tiempo juzga, la historia aplaude,
quien respeta al prójimo y actúa con justicia
gobierna el tiempo; quien olvida, solo deja sombras.
Chema Muñoz©