Entrenar la mente para mantener la conciencia de Ser, del Amor que nos habita, es ubicar la propia existencia en el estado mental más óptimo, eficaz y benéfico que podamos llegar a imaginar.
Unir nuestra voluntad a la Suya es vivir en confianza y alegría, disfrutar de una fortaleza que no es de este mundo pero que sí se puede aplicar de forma, que podamos transformarlo en el Cielo que merecemos.