Llegar a percibir a través de la Visión que ama, sana y bendice es posible cuando aprendes a ceder la Palabra y a escuchar a Quién sabe por encima de tus miedos y limitaciones.
La humildad, la pureza de pensamiento y la coherencia son propósitos que nos van a permitir la conexión que precisamos para comenzar a percibir desde la inocencia, el amor y la alegría.