2022-09-18 Transeúntes en las Congregaciones Evangélicas
Cuando es imprescindible y cuando desaconsejable buscar un nuevo lugar para congregarte .....
CUIDADO CON EL LEGALISMO
Dios puede, legítimamente, trasplantar a una oveja o familia de una iglesia a otra.
Y hay movimientos que no son guiados por el Espíritu del Señor, aunque nosotros se los atribuyamos.
Debemos huir del extremo de violentar la conciencia de cualquier miembro de una congregación, prohibiendo o forzando un cambio en su membresía.
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 Pedro 5:2-3).
Ese tener “señorío” es abuso espiritual
Gente que viene y bah
En toda iglesia evangélica hay un ir y venir de personas. Solo que algunas dejan una huella positiva e imborrable.
Mientras que otros vienen y van, y al pensar en ellos uno es tentado a decir: ¡Bah!
Cuándo hay que cambiar de congregación...
No tomes decisiones en medio del terremoto. Busca la seguridad de hermanos maduros en la fe. Deja que la crisis pase, que pasará, y todo se verá más claro.
Si, en cambio, te reúnes en un lugar que vive permanentemente en crisis, es conveniente escapar con la urgencia de Lot y sin mirar atrás.
Pero, la mayoría de las congregaciones somos procesadas a través de tiempos de tribulación, y así maduramos; y los que perseveran serán sin lugar a duda recompensados.
2.- Cerciórate de que tu cambio es en pos de Cristo.
“Mis ovejas oyen mi voz y me siguen” (Juan 10:27).
Ora mucho y, si es necesario, ayuna para estar seguro de que la voz que escuchas es la de Jesús y no son cantos de sirena de algún líder auto exaltado o de su coro leal.
3.- Habla con tus pastores. Seguro que son accesibles y que van a entender lo que te pasa.Puede que te conviertas en parte de un cambio, de una mejora, de una solución o evolución allí donde te congregas.
Casi siempre, tus pastores te darán más información sobre el asunto y, así, se va a ampliar tu visión, de manera que comprenderás desde un nuevo punto de vista lo que está sucediendo.
Por ultimo : Dejate ayudar
Jesús dijo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas” (ver Mateo 11:28-30). Y el Señor promete habitar con el humilde y contrito (ver Isaías 57:15 e Isaías 66:2).
¿Estás seguro o segura de que tus cambios de iglesia son movidos por el Señor? ¿O estás evitando que alguien sepa de ti y se meta en “tus asuntos”, y te diga lo que has de hacer?
Todos precisamos ayuda. No somos miembros de quita y pon, sino parte de un cuerpo. Mis hermanos me necesitan y yo necesito a mis hermanos.
Al fin y al cabo, cualquier iglesia local es como una familia donde, con sus más y sus menos, encontramos alimento, cobijo, paternidad, educación, pertenencia, seguridad, diversión...
¡Ánimo y a echar raíces! No es fácil ser familia. No obstante, no conozco otra fórmula para ser felices en la Tierra