En palabras de la artista rondeña; "De primeras, lo principal que atrapa es esa explosión de mariposas que nacen del rostro de la mujer, algo que realmente no es al azar pues la mariposa es el símbolo máximo de la transformación.
Y en la moda sostenible se pretende conseguir lo mismo, transformar lo que antes era un residuo o un proceso dañino en algo lleno de vida y belleza.
Esos ojos rodeados de mariposas dialogan con el espectador y recalcan la necesidad de mirar la moda de otra forma; apostando por una mirada más consciente, más orgánica y más respetuosa con nuestro entorno.
La paleta cromática de las acuarelas destaca por esos tonos verdes y azules evocando la pureza del agua y la tierra. Al fin y al cabo la moda no puede vivir de espaldas a la naturaleza.
En última instancia, portar una prenda es contar quiénes somos; si la ropa es nuestra segunda piel, hagamos que la ética sea el mensaje que nos dignifica.