Las veces que tu mano ha desechado el aliento
y tu aliento ha perfumado horizontes,
las veces que tus ojos han borrado azules,
pintado mares, firmamentos.
.
Las veces que tu mano ha levantado el aire
para aventar al aire un adiós lejano.
.
Esas veces donde se han muerto en mí los sonidos
Los sonidos y los alaridos del alma me han llevado al dolor
en gritos de victoria por las melodías eternas
de cielos y tierras olvidados,
de bostezos, de muertes vanas,
de esos espejos donde imaginas lejanas Las sonrisas,
los besos, los cuerpos Bañados en mares de preguntas.
.
¿Por qué me pides que te ame?
¿quién te escribe ahora una palabra
que te haga llorar de esa sensación
que se mueve en tus centros
de ese sentimiento de tenerme por siempre
lejos y enterrado.
.
Porque ya me fui, porque ya no vuelvo,
porque vivo aún dentro de tu infierno,
Pegado a las tierras que ocupan los cuencos de tus ojos,
Porque tú siempre has sido mi barco,
mis espejos, las laderas donde he soñado
unido a ti como brisa al viento,
como vive unido un beso a Tu boca
y a los desalientos de un adiós furtivo,
Porque estar contigo me ha dado fuerza,
entereza, abrigo, porque aún tan blanco
como son los lirios no han sido eternos
como tú lo has sido.
.
Ahora estoy vació en estos cielos
sin tu compañía, sin ese soporte
que dan las estrellas a una noche oscura
sin ese fulgor, sin esos abrazos que dan los amigos.
.
Yo en estos limbos como alma pura
tu bajo esa tierra, solitaria, oscura
doblegando raíces, en esa tortura
de saberte solo
sin mí.
.
Siempre te recuerdo,
Siempre,
Aunque hayas sido siempre
Tan solo mi esqueleto.
Chema Muñoz ©