Jesús sana a diez leprosos en su camino a Jerusalén. Solo uno de ellos —un extranjero— regresa para dar gracias. Su fe es elogiada por Jesús, quien en esta obra nos reafirma que el amor, la gracia, y la misericordia de Dios es para todas las personas que le creen y le aman. Dios no hace distinción de personas, y nos llama a que entre nosotros exista el mismo amor por todos, a pesar de nuestras diferencias raciales o culturales.